lunes 20 de febrero de 2012

CUANDO ME ABURRÍA.

Hace nada me estaba quejando de que este verano había hecho poco calor. Pasó agosto, con nuestra semana de vacaciones en la playa, y nuestro fin de semana en la montaña...Los pilares llegaron a la ciudad, unos pilares sin conciertos, y con Zaragoza patas arriba por las obras. Y la Navidad parecía algo lejano, igual de lejano que hacer un viaje a California....y hoy a 50 días de habernos comido las uvas, me pregunto como este 2012 ha sido capaz de avanzar tan rápido. En un mes escaso será primavera de nuevo.

Parece que fue ayer cuando estábamos soñando en el sofá, con la mirada fija en el techo hablando de lo que sería viajar a California..Parece que fue ayer cuando fuimos al cine a ver los pitufos...Parece que fue ayer cuando decidimos donde cenar para nochevieja...Parece que fue ayer cuando me despedí de la psicóloga,,,y ha pasado un año.

Dicen que cuando te lo estás pasando bien, el tiempo vuela más y más rápido. Debo estar pasándomelo en grande, porque no soy consciente de la cantidad de días que dejo atrás...Hace poco publicaba en mi perfil de facebook, que no recuerdo la última vez que me aburrí. No consigo aburrirme. De pequeño había tardes de domingo que se me hacían eternas cuando el invierno amenazaba al otro lado de la ventana. Cuando tus juguetes te los sabías de memoria, y te habías cansado ya de jugar a los videojuegos...y como fuera hacía demasiado frío, no te quedaba otra que aburrirte dentro de casa. Y la tarde se hacía eterna, y parecía que no ibas a crecer nunca..Y esto ocurría poco, pero ocurría. Y ahora no hay manera. No encuentro la forma de que esta vida se me haga larga. Y a veces me encantaría aburrirme, tirarme en el sofá, y decir "Joder que mierda, como me estoy aburriendo", y ser consciente del tiempo que pasa, de lo que dura realmente un minuto. De que una tarde se me haga larga larga larga...Pero no. No soy capaz.


Cada vez que parece que tengo todo hecho, y al fin creo que voy a aburrirme con una enorme sonrisa en mi cara, siempre surge algo..o suena el pitido del lavavajillas, o termina la lavadora y hay que tender, o es la hora de hacer la cena, o descubro que tengo un par de capítulos de "Alcatraz" o de "Dexter" para ver, o una película del Plus, o se me ocurre una entrada para el blog que es incapaz de esperar a mañana. Porque esa es otra, si tengo cosas que hacer, soy incapaz de dejarlas para mañana, y aprovechar el momento para aburrirme...No me aburriría agusto.

No sé si es una cuestión de edad; si el aburrimiento es un síntoma de la infancia que cuando eres adulto deja de existir. De pequeño tu única obligación es hacer los deberes, jugar con tus juguetes y amigos, hacer tu cama cada mañana, y bajar a comprar a la tienda que hay junto a tu portal las cosas que te manda tu madre. Es fácil que todo eso esté hecho, y la sombra del aburrimiento aparezca por delante de ti...pero aquí; en el cuarto de estar de mis 30 años, el aburrimiento se ha esfumado.

No sé si se debe a que vivo bailando con la felicidad, o que mi versión adulta pisa el acelerador hasta el fondo, y no hay quien lo pare..y a lo que me quiera dar cuenta seré un anciano de pelo blanco, con un mocoso en las rodillas, al que le estaré contando mil batallitas, y aconsejándole que viva cada día como si fuera el último, y que trate de buscar la felicidad detrás de los detalles más pequeños; como su abuelo.

¿Vosotr@s cuanto hace que no os aburrís?



domingo 12 de febrero de 2012

MI PEOR ENEMIGO.

Tardó en llegar, y nos reímos de él: "El invierno ya no es como antes" o "Este año no está haciendo frío", formaban parte de cualquier conversación caída de un entorno al azar. Pobres ilusos debía pensar él, mientras le sacaba brillo a las temperaturas bajo cero, y a los vientos polares de 90 km por hora...Y de repente, el cierzo surgió de la nada, precedido por una semana en la que apenas pudimos ver los rayos del sol. Las temperaturas cayeron en picado en todo el País, y para colmo amenazaban desde los medios con una ola de frío polar siberiano.Y ya llevamos tres semanas así (Al menos en mi ciudad).

El frío de Zaragoza, no es como el frío de Madrid, Guadalajara, o Murcia....Frío de ese que se cura con un buen chaquetón, bufanda, gorro y guantes. El frío de Zaragoza, con su gélido cierzo se te cuela por donde no puede colarse nada más, alcanzándote la piel. Es mi peor enemigo. El frío de Zaragoza es caminar a las siete de la mañana a la parada del autobús, tratando de agarrarte a los diferentes elementos que encuentras por el camino, bien sean árboles, coches, semáforos.... y suplicar ya en la parada que aparezca ese enorme vehículo para que te lleve a Alcatraz (trabajo), mientras das saltos encogido sobre tí mismo. Andar de lado a lado de la acera, cobijándote bajo la chepa, y según como te pille,, muy muy despacio, porque si el viento te da de cara no avanzas. Ni respiras...solo cierras los ojos y sacas fuerzas de donde no las hay para que ese infierno termine pronto, y terminas el día con dolor de espalda, provocado por la rigidez y tensión de tu cuerpo al caminar.

Y si ya vives en el sur de la ciudad...Olvídate de pasear por tu barrio como todo hijo del vecino, o de tratar de acariciar la calma y la paz. El viento no solo te empuja, y hace que te congeles. También se escucha, y se escucha hasta tal punto, que Maku y yo llevamos 19 noches consecutivas durmiendo con tapones en los oídos. Y durante el resto del día, silba. Silba con todas sus fuerzas tratando de competir directamente con el volumen de la televisión. Tendemos en el interior de la casa porque si tiendo fuera, la ropa golpea contra la chapa protectora de metal que cuelga de nuestra fachada, y creedme, hace menos ruido tres kilos de pólvora estallando dentro de una cazuela..

Cuento los días para que mi preciosa primavera aparezca corriendo tras la esquina, y me abrace, me abrace con todas sus fuerzas.

martes 7 de febrero de 2012

JOEL

Siempre había ido yo primero. En casi todo. Siempre me tocaba abrirle la puerta para que el tuviese menos problemas después. Cosas de ser el mayor, de nacer el primero: Me castigaban primero, toque de queda más temprano que él a mi misma edad, heredaba mi ropa, ir antes al colegio, al instituto, el primer beso, la primera novia, el primer trabajo....todo antes. Todas las épocas las inauguraba yo primero, para dejar lo más llano posible su camino. Hasta ahora.....el cachorro se ha hecho grande, y su hijo será mayor que el mío. Y mientras tanto, me convierto en el hermano pequeño, y llegado el día seré yo quien le pida consejo....

He vuelto a ser tío. Mis hermanos se han puesto manos a la obra y son ya tres los canijos que nos gritan, que abracemos la vida al máximo. Que hace nada estábamos los tres tirados en una alfombra granate jugando con playmobils. Que mi hermana es toda una madraza. Que mi hermano mira con su cara de dibujar, al pequeño que ha traído al mundo...y que yo camino sobre mis treinta años cada vez con más ganas de que alguien me grite papá.


lunes 30 de enero de 2012

EL PROGRAMA DE CARLOS SOBERA.

Seis y media de la mañana en el reloj. Doy un par de vueltas en la cama, tratando de averiguar si debo levantarme ya, o es un mal sueño. Dos codazos de Maku me dicen que hoy es fiesta para el resto de Zaragoza; San Valero, pero yo debo acudir a "Alcatraz", me toca guardia. Debo atender a los clientes que llaman de fuera de la ciudad. Me arrastro hasta la habitación verde, y me enfundo mi ropa de Señor mayor; "el uniforme de ir a trabajar". Una porción de tarta de manzana, y un café demasiado caliente después, me encuentro en el coche. Hace un frío que pela. La escarcha cubre los cristales de los coches que han pasado la noche en la calle. Hoy inauguro yo las calles. Ni un alma. Me acompaña durante los 35 kilómetros de trayecto el penúltimo disco de Mikel Erentxun; Detalle del miedo. Me pierdo una y otra vez en esa joya llamada "Horizonte vertical".

Llego a la oficina. Enciendo el ordenador. Hoy solo estamos tres personas. Voy por el café y relleno mi botellita de agua. Un solo correo en el buzón de entrada. Hoy va a ser un día tranquilo. El frío pasea por "Alcatraz" calándome los huesos. Me cubro con el forro polar de la empresa hasta que el calor aparece timidamente desde la ventilación del techo. Una llamada, dos llamadas, tres llamadas...la mañana se anima. Media docena de presupuestos después, el reloj me indica que es casi la hora de apagar el ordenador. Los días de guardia se termina a las 15.00 h.

Cuando llego a casa Maku me espera en el sofá, y un enorme plato de Spaguetti con gambas y almejas en la cocina. La tele no dice nada nuevo. El lunes llega a su tarde raro, los días festivos en tu ciudad, pero con programación en la tele totalmente normal te desorientan un poco...Y más después de haber ido a trabajar un lunes, con el horario oficial de los viernes. Decido tumbarme media hora en el sofá, mientras dos leones persiguen en la tele a un cervatillo en plena selva. Antes de que le den caza caigo preso del sueño...de repente suena el teléfono. Un tono, dos tonos, tres tonos...Si, me toca cogerlo a mí. Y la anormalidad de este extraño lunes se multiplica por mil.

-¿Beatriz Campos?
- No, no soy Beatriz. Soy Miguel. Aunque no me suena tener ninguna prima con ese nombre.
- Ah¡¡ si, perdón. Miguel¡¡ Eres Miguel?
- Si soy Miguel, ¿pero no preguntaba por mi prima?
-¿Su prima?
- Si... la tal Beatriz. Bueno, da igual. Si, soy Miguel.
-Te llamo del programa "Atrapa un millón".
- No fastidies. Y cuando tengo que ir? ¿Pero voy con mi mujer no? Joder que ilusión¡¡¡ Con el Sobera.
-.....- Risas al otro lado del teléfono. Bastantes.
- Perdone, pero no le llaman a uno todos los días para ir a la tele. ¿Porque me llama para ir a la tele verdad?
- Eaxcto. Estarías dispuesto a venir al casting que vamos a hacer en su ciudad con tu mujer?
- Si claro, allí estaremos. ¿Y que hay que hacer?
- Acudir el lunes que viene al Hotel "x" en tal calle, con una foto de carné y fotocopia del D.N.I. Allí os esperamos.
- ¿Y hacemos una prueba de que tipo?
- Te lo dirán allí, pero bueno, hace falta desparpajo y creo que lo vas a hacer muy bien.
- Lo intentaré, muchas gracias¡¡

Y así es como un lunes festivo laboral, que ha comenzado raro, ha terminado todavía mas extraño. Lo haremos lo mejor posible¡¡¡

sábado 28 de enero de 2012

CALIFORNIA.

Todos tenemos un sueño. Un "algo" en la cabeza que has querido hacer siempre. Yo desde que tengo uso de razón, he tenido muchos sueños...He querido (y quiero) escribir algún día un libro, componer una canción (Algo que hice, y bastantes veces), encontrar a la chica perfecta para mí y casarme con ella en la playa ( esto parecía imposible y se cumplió), y ser americano; si, puede sonar estúpido, pero siempre he querido ser americano. Estoy completamente enamorado de los Estados Unidos de América. Desde que era muy pequeño, he sentido una extraña atracción por ese País.

 Me encanta el estilo de vida americano. No puedo decir lo mismo de su gastronomía, aunque son especialistas en hacer hamburguesas; mi mayor vicio¡¡ Por delante del chocolate, por delante de un enorme plato de fresas con nata...nada puede compararse con una enorme hamburguesa, con crujiente bacon, queso, huevo....Bueno, ya vale¡¡

Me gustan las casas con jardín y valla blanca, los grandes edificios con la escalera de incendios colgando de la fachada. El amor que tienen por su Pais, que en cuanto ven un hueco te plantan la bandera americana. Las típicas chaquetas beisboleras que llevan los chicos populares del instituto, el baile de fin de curso, el día de acción de gracias. Su desmedida pasión por la Navidad, y decorarlo todo a lo grande contagiando al resto de mundo. Las Converse. La ropa skater y surfera que tanto me gusta. Los villancicos americanos. Los grupos de musica, sobre todo los de la zona de California y su Punk melódico. Los tatuajes. Los pantalones caídos. Su cine y sus series...Y así podría llenar entradas y entradas...

Durante nuestra luna de miel, tuvimos oportunidad de conocer Nueva York..Y allí, terminó de conquistarme..Me quedé con ganas de más. Desde entonces Maku y yo hemos fantaseado miles de veces con volver en invierno y ver todo nevado y decorado para Navidad. Y hemos seguido soñando con poder visitar algún día la zona de California y recorrer parte de la vieja ruta 66.....

Y el próximo 12 de mayo, nos subiremos en un avión, y volaremos rumbo a San Francisco a hacer realidad nuestro sueño. Alquilaremos un coche y bajaremos por la Costa de California desde San Francisco a Los Ángeles, y subiremos de nuevo por el este para visitar Las Vegas.

A día de hoy, ya tenemos reservados los vuelos, el coche, y las noches de Motel en los diferentes Estados, en siete lugares diferentes...nos falta concretar el tema de las excursiones, y lo más difícil creo que va a ser hacer la maleta. Llevamos un mes inmersos en internet, en foros de viajeros, leyendo opiniones, y unos dicen que por las noches puede hacernos un frío de bufanda y gorro, y otros opinan que rozaremos durante el día los 30 º. Tomando anotaciones de qué visitar, y que no,..No vaya a pasarnos como cuando nos perdimos en el Bronx..

6000 Kilómetros de América y sueños cumplidos..... Y por supuesto, os lo contaré a la vuelta, tal y como hice con New York.

Si algún lector/a ha estado por la Costa Oeste de EEUU y me quiere ofrecer alguna recomendación, se lo agradecería.


martes 24 de enero de 2012

UNA SEMANA EN MI VIDA.

Este invierno está pintando exactamente igual unas semanas que otras. Cada día de la semana, salvo ligeros cambios, acabo haciendo lo mismo que la semana anterior. En otro momento, esta espiral de monotonía acabaría por empujarme poco a poco hacia el abismo del aburrimiento, pero no me encuentro en ese punto. Me encuentro cómodo bailando con esta rutina. Quizás sea porque en mayo es posible que viva un acontecimiento que llevo 30 años esperando...pero todavía no puedo confirmar nada...Mientras tanto, mis semanas invernales transcurren así...

- LUNES: La mayoría de los lunes me despierto con el domingo pegado en las sábanas, habiendo dormido mal, y perdiendo el autobús de empresa que pasa a recogerme a cinco minutos escasos de casa.

Laboralmente los lunes no suelen ser muy estresantes comparados con el resto de la semana. A media mañana comienzan a llover emails, y a sonar el teléfono, y a lo que me quiero dar cuenta estoy en la hora de la comida, ya algo más despierto. De ahí a las cinco hay un paso. Soy libre.

Cuando llego a casa me esperan con las uñas afiladas, los dos baños, el aspirador y ese ejército de pelusas que se ríe de mí cada lunes tarde..bueno, se reían cuando me defendía con la escoba, el aspirador son palabras mayores.

Las noches son del "Águila Roja". Grabamos mientras "Pulsera rojas".


- MARTES: El peor día sin duda. La oficina es una espiral de "culos" (cientos de problemas que entran a la vez, y debieron ser resueltos ayer). Salgo casi casi pidiendo la hora de Alcatraz. Al llegar a casa ducha, y compra semanal en Alcampo. La compra va a dejar de ser de Alcampo porque estamos al fin, a menos de dos meses de que nos abran nuestro flamante Mercado en el barrio. Se acabó el coger el coche para ir a la compra, y se acabó la fruta y verdura y la carne y el pescado artificial¡¡¡
Las noches son de Toledo. Nos hemos enganchado. Antes vemos el "Pulseras rojas" de ayer.

- MIÉRCOLES: La oficina y su estrés no ofrecen tregua. Los días son una espiral frenética que comienza el martes y termina el viernes.

Es una tarde comodín. Aquí aprovecho para escribir, o voy al gimnasio (siendo sinceros, pocas tardes invernales he ido al gimnasio), o ver una peli. Intento seguir los consejos de la psicóloga, y fulminar mi estrés laboral desconectando por completo, sumergiéndome en tareas que me permitan desconectar de la oficina. Trato de desconectarme del estrés del resto del día. Maku suele estar trabajando para "Dulces sonrisas", en el taller que ha montado en casa.

Las noches son para una nueva serie que han estrenado hace poco: "La fuga". Suelo llegar pocas veces "vivo" al final.

- JUEVES: A veces salgo de viaje durante el horario laboral. Cuando no, la espiral de llamadas y emails no cesa en las ocho horas.

La tarde se guarda para cosas que quedan pendientes, pequeñas tareas que una a una, suman practicamente una tarde. Los jueves siempre hay que hacer algo. O recoger ropas. O la vajilla. O ordenar....O consultar cosas que todavía no puedo desvelar. También es el día de leer el Rollingstone, la revista musical mensual que compro religiosamente cada mes. O de ponerme al día con vuestros blogs....Ultimamente el jueves es día de dentista. Y lo va a ser por lo menos hasta marzo.

Por la noche en televisión, manda la familia Alcántara y su "Cuéntame". Me declaro un fan total de esta serie. Maku consulta el ordenador mientras. Es la única serie que no seguimos juntos.


- VIERNES: Mi día preferido de la semana. Me desplazo a Alcatraz en mi coche. Lo que hace que alargue el sueño un cuarto de hora más. El despertador en lugar de sonar a las 06:45 h. lo hace a las 07:00. Antes de ir hacia el trabajo, suelo tomar un café en un bar del barrio. Me gusta el olor a café, a periódico, y a viernes.

En la oficina trato de cerrar la semana, no dejando cosas pendientes para el lunes. Por supuesto esto es practicamente imposible. A veces lo he conseguido.

Único día de la semana laboral, en el que como en casa. Generalmente aprovecho para comer pasta. Maku come conmigo (A las 16:00 h). Y tras la comida, llega uno de o los momentos cumbre de la semana: "Mi super siesta del viernes". Este momento se aloja en  mis deseos cada lunes. Una hora donde dejo de vivir, me apeo del mundo y me transporto a otro sitio. Maku suele ver el "Secreto de Puente viejo" (no se pierde una¡¡¡).

El resto de la tarde depende del cierzo...si tiene ganas de soplar nos quedamos en casa (pocas veces), y si no paseo por el centro. O quedamos a cenar con alguien. Algún viernes a caído un cine si ponen alguna peli decente.

Por las noche, no hay serie fija. O nos ponemos al día con alguna de las que hemos visto entre semana y nos hemos quedado dormidos...o cae una peli del Plus. Antes era mucho de ver callejeros, pero estoy un poco harto de que nos muestren siempre lo mismo. A veces me voy incluso con mal cuerpo a la cama. Pero deberían cambiar un poco la temática. Bastante mal está el país ya...

-SÁBADO: El despertador suena puntualmente a las 9.00. Desayuno algo rápido, y en una hora estoy en el Gimnasio. Me apunté para ganar algo de peso, y en 6 meses he conseguido 7 kilos. Me he acostumbrado a venir por las mañanas durante el fin de semana, y si no vengo....me falta algo. Hago mi tabla de ejercicios, y terminó corriendo media hora o tres cuartos en cinta.

Aprovecho para leer blogs, escribir.... Y para realizar una tarea, de la que soy el encargado especial. Dedico media hora a navegar por la programación de digital plus, y dejo programado el grabador para que grabe durante la semana los documentales, peliculas o series que nos gustan (Aparte de las series que seguimos en abierto, estamos enganchados a más). Así, cuando llega el siguiente fin de semana tengo una lista con mil cosas para ver.

Tras la comida. Maku se marcha a ensayar los tambores. Este año se ha vuelto a apuntar. Otra semana santa más, mi mujer irá escondida debajo de uno de esos horribles capirotes. Durante su ausencia, aprovecho para ver a mi familia, y echar unas partidas al "Quien es quien" con mi sobrina, o a ensayar mi paternidad con el pequeño Leo.

A veces cenamos fuera, o nos hacemos un cine, o nos quedamos en casa viendo alguna peli o serie de mis famosas grabaciones.

Estamos inmersos en la búsqueda de la mejor hamburguesa de Zaragoza (esto merece un post aparte), y cada 2 ó 3 fines de semana probamos una nueva. Lo mio con las hamburguesas, no tiene nombre¡¡

-DOMINGO: A las 8:30 el despertador me saca de la cama. Desayuno, y me peleo una hora con la plancha. Cuando termino, huyo al gimnasio. Maku mientras tanto ensaya tambores.

Los domingos se come en casa de los padres de Maku. Cada domingo del año comemos allí. Yo a veces me escaqueo y aprovecho el domingo para escribir, y verme un par de pelis del tirón. Los domingos que como fuera, se quedan en tres horas útiles, en las que puedes hacer tus hobbys...si me quedo en casa el domingo lo estiro como si fuese un chicle...

Las noches son de Frank de la jungla, o la Selva en casa..y cuando vuelva, que espero que vuelva pronto, también de "Salvados" y el gran Jordi Évole.

Pero sin duda lo mejor de los días de todas mis semanas, es que los empiezo y los termino junto a ella...

lunes 16 de enero de 2012

PULSERAS ROJAS.

Hace un par de semanas, navegando por el portal de un conocido periódico, leí que Steven Spielberg había caído rendido ante los pies de una serie que se emitía en una cadena catalana (TV3), y que había sido todo un éxito en Cataluña, dando lugar a que ya esté grabando su versión americana, para ser estrenada a nivel mundial.  A la media hora, leía en Facebook que la cadena TNT, la comenzaba a emitir aquel mismo lunes por la noche en castellano.

El argumento no me hacía excesiva gracia, ya que huyo totalmente de todas las series que tengan que ver con hospitales o médicos. No me gustan. Desde la mítica "Medico de familia", no he vuelto a caer en las garras de una serie con argumento sanitario. Pero que estuviese protagonizada por niños, la atención de Spielberg, la magnífica crítica por parte de diversos medios y el éxito arrollador que ha tenido en Cataluña, fue suficiente para que abriese el cajón de las oportunidades.

Nos sentamos Maku y yo sin saber muy bien con qué nos íbamos a encontrar y, caímos rendidos ante tan genial serie. Emotiva, divertida, y donde predominan factores clave en la vida de cualquier persona: La lucha y la amistad.

Narra la historia de un grupo de chavales que se encuentran internos en un hospital. Dos de ellos padecen cáncer, y tienen una pierna amputada. Otro se encuentra en coma, pero es capaz de comunicarse con otro de los chicos que ha tenido un salvaje accidente de moto. Una chica con problemas de anorexia...y un conflictivo muchacho con delirios de grandeza al que amenaza una extraña enfermedad cardiaca...Con este planteamiento, pensarás, "Joder¡¡¡ esta serie es la alegría de la huerta"...Y lo es. Pulseras rojas es lo mejor que he visto en televisión desde hace mucho tiempo. Con un mensaje positivo tras cada capítulo. Reirás, llorarás, y sobre todo, no te dejará indiferente. Y es bonito ver como personajes con esas desgracias encima, siempre terminan obteniendo una lectura positiva y alegre de la vida. Os la recomeindo totalmente. Incluida su bonita banda sonora.

sábado 14 de enero de 2012

Y TU...¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR?

¿Y tú, que quieres ser de mayor?...Probablemente esta sea una de las preguntas que más me han hecho a lo largo de mi vida (Seguida muy de cerca por "¿Vosotros cuando vais a ser padres?". Una pregunta que a lo largo de mi existencia ha ido cambiando una y otra vez de respuesta...

Recuerdo al comienzo de la época escolar, cuando todos los niños querían ser o Policías, o futbolistas, o superhéroes...las niñas soñaban con ser modelos, aunque las peluqueras y enfermeras venían pisando fuerte.

Yo en aquella aula levanté la mano, y grité decidido que quería ser basurero. Me encantaba pegar cada noche la nariz al cristal de la ventana, y ver aparecer al final de la calle, abandonando la oscuridad, el enorme camión de la basura. Yo quería ser uno de los que iban detrás colgado, acercando los enormes cubos. Subiendo y saltando del camión, y circulando de pie agarrado a una barra. Como en las películas de la tele. A mi calle venían siempre los mismos basureros. Y yo me fijaba en uno de melena que iba siempre con un cigarrillo colgando del labio. Movía los extintos cubos de goma, con más rapidez que ninguno y siempre era el primero en subir al camión. Aquel señor era un héroe para mí. Y yo me acostaba cada noche, creyendo que tras pasar por mi calle, se iban de aventuras a hacer cumplir el bien por la ciudad. Mi abuelo me abrió los ojos, y una tarde me explicó lo que en realidad era ser basurero...Se acabaron los héroes, y las aventuras nocturnas en la ciudad, encendiendo así la luz de la realidad. Pero las noches en la ventana viendo aparecer el camión siguieron durante meses.



Ya dejando la más tierna infancia atrás, descubrí aquel disco de los Hombres G. Y caí totalmente embaucado en las garras de la música. Y vi aquellas disparatadas y divertidas películas, y entre los polvos pica pica, canciones sobre mamones, y los sujetadores que le llovían sobre el escenario al Sr Summers, tenía muy claro que de mayor quería ser un miembro de los Hombres G. Y pasaba las tardes organizando grandes conciertos en mi habitación...conciertos donde las guitarras eran raquetas, y donde me lo pasaba en grande soñando ser un día una gran estrella del Rock. La tontería duro poco, pero los Hombres G se quedaron para siempre conmigo. (Con los años aprendería a tocar la guitarra...más o menos).



Cuando el colegio llegaba a su fin, y octavo de E.G.B agonizaba ante los pies de un junio que nos iba a mandar de cabeza al instituto, al fin tenía claro que iba a ser de mayor. Quería ser periodista. Los profesores me animaban a que tirase por el camino de la información. Se me daba bien escribir, me gustaba leer, y era un chaval muy vivo para desenvolverme en situaciones embarazosas. Tenía madera. Con el paso al instituto y tras haberme agenciado un par de premios en concursos de literatura juvenil, seguía teniendo el poyo de los profesores. Participaba en cada número de la revista del centro, y había gente que no había leído un libro en su vida, pero seguían religiosamente mi relato mensual. Cuando estaba a punto de terminar el bachiller, tenía muy claro que iba a ser periodista, probablemente de un diario local, aunque iría a probar suerte en la revista "RollingStone". En mis ratos libres publicaría libros....Por diversos motivos, nada de aquello salió como mi cabeza había soñado. No disponía de medios para poder ir a la Universidad, y en Zaragoza no había Periodismo por la pública..Así que ahí me quedé. En las puertas. Con 19 años, y con un futuro y unas ambiciones que se escurrían rápidamente directas al fracaso. Aquello dolió, dolió mucho. Así que terminé una mañana en la fila del INEM, y pregunté que cuales eran las profesiones más demandadas: Electricistas y Administrativos. Y dirigí mis pasos hacia ambos lados. Primero en la electricidad y un par de años después Administración. Actualmente mi trabajo consiste en 50 % de conocimientos eléctricos, y otro 50 % de trabajo administrativo.

Si hoy, alguien se atreviese a preguntarme que qué quiero ser de mayor, respondería más rápido y seguro que nunca. De mayor quiero ser feliz, solo eso. Y vosotros...¿Qué queréis ser de mayores?.

domingo 8 de enero de 2012

CLACK¡¡¡

El año 2011 ha desaparecido de un plumazo. Siempre se dice eso de "Año nuevo, vida nueva", y tras esos primeros días del año nuevo, todo vuelve a ser exactamente igual que el año anterior, y el anterior, y el anterior....La gente decide, totalmente convencida, dejar de fumar en enero, y vuelven a echar humo escondidos por las esquinas en febrero. Te apuntas al Gimnasio, marcándote una meta en junio para obtener una estupenda figura, y vas dos días, y a finales de mayo comienzas a meter la barriguilla hacia adentro para tratar de disimular tu fracaso. Escribes tus propósitos de año nuevo en un papel, y los entierras en un lugar seguro, al final del siguiente año ni te acuerdas de volver a desenterrarlos para comprobar que ha cambiado. Y si lo haces, y eres capaz de encontrar aquel papel lleno de deseos y propósitos, te das cuenta de que tu vida este último año ha sido exactamente igual que el anterior. Y solo queda un papel que ha transformado esa lista de deseos, en un bonito puñado de fracasos.

Para que la actitud de alguien cambie, tiene que haber una razón más poderosa que un cambio de año. Tu quieres cambiar porque simplemente comienzas un periodo nuevo, pero realmente no tienes un motivo solido para querer cambiar. Hace falta un Clack¡¡¡ un "algo" que sientes dentro y que de repente te hace ver la vida de otro modo. Y te das cuenta de que has estado viendo tus 30 años de existencia desde el mismo ángulo, y ese "Clack", te hace ver las cosas desde el balcón de enfrente, y tu vida parece totalmente distinta porque tu forma de ver los días ha cambiado por completo.

2011 comenzó exactamente igual que terminó 2010. Tenía un flato extraño desde hace meses que me llevaba loco de médico en médico tratando de averiguar que era. Finalmente, y tras un millón de pruebas descubrimos que aquello era causa del estrés. Y terminé en la consulta de una psicóloga que comenzó a indagar y a bucear por mi personalidad, llegando a tocar teclas de mi cuerpo que ni yo mismo sabía que estaban allí. Mi estrés no venía solo de aquella oficina, gran parte de mi estrés venía de decenas de traumas que he ido acumulando a lo largo de mi vida. Piezas de un Tetris que caen en la posición equivocada, y que poco a poco van constuyendo una montaña con las emociones totalmente desordenadas...Cosas de familia, trabajo, querer llegar a todo sin ser materialmente posible, y sacos con tres cosas, donde yo esperaba obtener cuatro....Cosas de psicólogos. Allí me dí cuenta de que tenía un problema. Dos meses de conversaciones a 50 € por sesión donde aprendí a ver dentro de mí, mientras el bolsillo me gritaba que aprendiese pronto a arreglar ese Tetris...El precio de aquellas consultas no me dio tiempo a averiguar como solucionar aquel puzzle. Pero Mar (psicóloga) me mostró mis enormes armas para poder atajar el problema. Tenía un puñado de virtudes, y no sabía usarlas...

De repente, una mañana de julio, el móvil comienza a gritar en medio de la oficina. Mi madre: "La abuela se ha ido". Al llegar al tanatorio comenzaron de nuevo a caer cada vez más y más deprisa las piezas del Tetris de las emociones. Y tras aquella enorme cristalera, envuelta de flores, y tumbada dentro de aquel enorme cajón de madera, mi abuela parecía tener un plácido sueño. Un sueño eterno. En aquel momento algo dentro de mí hizo "Clack". Ví mi infancia, la vi a ella, y sobre todo vi, que todos vamos a llegar a ese plácido sueño, y que todo lo que ocurra antes, debe ocurrir de la forma más feliz posible. Y ese "Clack", me hizo sacar fuerza de donde no la había, y me hizo usar mi sensibilidad para regalarle una última carta a mi abuela. Y tenía que demostrarme a mi mismo, que si era capaz de leer aquel puñado de sentimientos delante de todos los asistentes al funeral, ese "Clack" era un cambio real. Y vaya si lo fue, acabé arañando una sonrisa de cada lágrima del dolor de cada miembro de mi familia. Como le hubiese gustado a la abuela. Y sobre todo me demostré a mi mismo, que mi gran punto débil, es también mi mejor arma; La sensibilidad. Desde entonces, veo mi vida desde mis ojos, como siempre, pero de vez en cuando, cuando las cosas se ponen feas, cruzo al balcón de enfrente. Desde allí parece todo más fácil. Más real. El agobiante estrés de la oficina, y su huracán insalvable es un lugar al que vas 8 horas al día de lunes a viernes. Y que cuando dan las cinco se apagan las luces, y si llegas a todo bien, y si no, mañana será otro día. Y no hay que darse demasiada guerra, porque tal y como está el patio cualquier día pueden decirte: "adiós y gracias", y esa oficina con el paso del tiempo solo se queda en un recuerdo que te susurra al oído lo imbécil que fuiste por sufrir tanto por tan poco. Es un trabajo. Solo un trabajo.

Empecé 2011 siendo un Miguel, y lo terminé siendo otro totalmente distinto. Mientras recojo los adornos navideños en cajas, y mientras las luces del árbol dan sus últimos destellos, me pregunto si la próxima vez que vuelva a encenderlas habré hecho uso de la lección que este año me ha dado la vida...Solo hay una forma de averiguarlo. Viviendo, viviendo a tope. Espero que este 2012, con sus doce meses,, os traiga a tod@s un saco lleno de felicidad. Y quien sabe, quizás algunos de vosotros escuchéis ese "Clack" dentro, para que podais cruzar de vez en cuando a ese balcón de enfrente, donde la vida es mucho más fácil.

jueves 29 de diciembre de 2011

EL PADRE DEL AÑO.

Este perezoso invierno, nos está brindando grandes tardes de paseos. El viento se hace el despistado con Zaragoza este año, quizás esperando a atacar cuando todo el mundo le de por muerto. Mientras tanto, nos perdemos Maku y yo otro día más bajo los adornos navideños, a pesar de las obras del tranvía, que mantienen patas arriba media ciudad. La calle Alfonso luce sonriente, aunque menos lúcida que otros años. Al final, la Plaza del Pilar se transforma en un Belén a tamaño real, con camellos incluidos.

Se nota que los niños están de vacaciones; las calles están pobladas de sonrisas inocentes que llenan de ilusión cada juguetería. Ya sabéis que hace tiempo que mi instinto paternal me acompaña sentado en mi hombro allá donde voy. Y eso hace que mi atención salga corriendo detrás de cada niño que me cruzo. Observo a su padre, a su madre, al trato, a la relación familiar. Voy buscando una lección paternal detrás de cada padre y madre que aparecen en mi camino. He conocido a muchas familias a lo largo de mi vida. Mi familia propia, la de Maku, antiguos y actuales amigos, exparejas....Y todavía no he dado con alguien que me haga pensar: "Yo quiero ser un padre como tú". Soy consciente de que el padre perfecto no existe, y que tampoco existe una fórmula magistral que te haga educar a un niño a la perfección. Pero traer un "Mini yo", o una "Mini Maku" al mundo, sin tener ningún espejo donde mirarme, hace que sienta un vértigo atroz a mi paternidad.

Antes de llegar a la plaza del Pilar, decidimos entrar en la tienda Disney. Una docena de niños ven el Rey León en una pantalla gigante. Una madre trata de sacar a su hija de la sección de peluches sin demasiado éxito. Me entretengo en una estantería que muestra los muñecos en miniatura de diferentes películas Disney. Todo muy bien empaquetado y logrados a la perfección. Están todos: "Toy Story", "Peter Pan", "Up", "Alicia en el país de las maravillas"...Un padre con un niño en cada brazo se para a mi lado observando la estantería.

- Hala Papi¡¡¡ Mira Peter Pan¡¡¡
- Si Sergio, y mirad, están el Capitán Garfio, Smith, Wendy y el cocodrilo. Arriba están los personajes de Toy Story. Fijaos, están todos: Woody, Buzz lightyear, Jessie...
- Mira Papá, están también el dinosaurio  ¿Cómo se llamaba?- Pregunta el niño.
- El dinosaurio se llamaba Rex. - Responde el padre sin rechistar.
- Yo quiero ir a ver "Alvin y las ardillas 2" Papá, pero también tengo que terminar los deberes.
- No te preocupes Raúl, si termináis los deberes mañana por la mañana, papá os lleva al cine por la tarde.
- Bien¡¡¡¡ - Contestan ambos retoños a la vez, antes de dedicar una mirada a su padre cargada de un enorme letrero que grita: "Qué grande eres papá".

Y es justo ahí, en ese par de miradas infantiles cuando hubiese congelado el tiempo. Aquel hombre es un esbozo al tipo de padre en el que me gustaría convertirme algún día. El hecho de tener dominados cada uno de los personajes que sus hijos admiran, me dice que ese señor, ha pasado mucho tiempo junto a ellos viendo películas y compartiendo sus hobbys. Ese minuto frente a esa estantería me ha mostrado que un hombre real, de carne y hueso puede ser ídolo de dos mocosos que no levantan medio metro del suelo, sin necesidad de buscar en la nubes ídolos infantiles con capa roja. Le he visto disfrutar mirando los juguetes, cualquier padre de los que me he cruzado a lo largo de estos 30 años hubiese bostezado, o no hubiese dicho ni dos nombres de los personajes. El tipo de la estantería tenía un master en los dibujos que veían sus hijos. El trato, como le miraban, como les miraba...Junto a aquella estantería me he cruzado con el padre del año. Y a lo que me he querido dar cuenta a desaparecido de la tienda, sin pedirle que me de unas clases o el número de teléfono para cuando tenga dudas.....Salgo de la tienda convencido de que el mejor padre del mundo está escondido en algún rincón de mí, es cuestión de buscarlo.

lunes 26 de diciembre de 2011

LA FANTASÍA DE LA NAVIDAD.

Hoy el frío está más valiente que días anteriores. Escondido bajo mi gorro de lana y bola, me pierdo por el centro de la ciudad. Me encanta perderme entre las calles en Navidad. Mezclarme con la gente, y observar. El olor a castañas me tira del pelo. La gente camina deprisa de un lado a otro con enormes bolsas llenas de paquetes envueltos en papel de regalo. Bajo el semáforo en rojo de la Plaza de Residencial Paraíso, un niño camina peligrosamente entre la delgada línea de la realidad y la fantasía:

- Mamá, ¿Por qué todo el mundo camina con bolsas de regalos?.

- Porque en Navidad se hacen muchos regalos. - Responde la madre tratando de ganar tiempo ante la siguiente pregunta.

- Si, pero si en Navidad los regalos los traen Papá Noel y los Reyes....¿Por qué todo el mundo compra más regalos en Navidad?. No lo entiendo...Debería ser al revés. Si los Reyes y Papá Noel reparten ellos mismos los regalos...¿ para qué va todo el mundo a comprar justo antes de la Navidad? -  La aplastante lógica del niño, deja contra las cuerdas a una madre que disimula metiendo sus ojos en el bolso, tratando de buscar una respuesta que no llega.

- Porque el niño Jesús, nació en Nochebuena. Y muchos papás y mamás tuvieron a sus bebés en Navidad, porque antiguamente se decía que nacer en Nochebuena era símbolo de buena suerte. Así que ves a todo el mundo con regalos en Navidad porque hoy es el cumpleaños de muchos niños.- El niño me mira embobado, tras invadir de forma temeraria la conversación con su mamá. Yo mientras tanto no termino de creerme todo lo que acabo de decir.

-Claro. Ahora lo entiendo.- Y vuelve a perderse entre su algodón de azúcar.

La madre saca su mirada del bolso, y me grita con una enorme sonrisa un silencioso gracias.

El semáforo vuelve a ponerse verde. Y el niño, el algodón y su mamá...se agarran a la fantasía de la Navidad un año más.

miércoles 21 de diciembre de 2011

MI HERMANO.

Yo hace tiempo fui hijo único. No tengo recuerdos de aquella etapa, pero si, fui hijo único durante 2 años, 8 meses y 24 días...Afortunadamente dejé de serlo aquel 24 de abril del 84. Porque mi infancia vista desde aquí, tiene un valor incalculable. Abrazo mucho aquella época. Me gusta sentarme en mis treinta años y observar aquellas tardes de canalladas, secretos y lealtad...y sin la figura de mi hermano, nada de este precioso paisaje estaría en su sitio. El puzzle de la grandeza de mi infancia estaría incompleto.

Para mi ha sido vital tener la figura de mi hermano cerca. Tener un amigo con quien jugar, con quien idear aquel millón de diabluras, alguien con quien dividir las broncas que caían en casa. Nuestros traseros se sincronizaban a la perfección con la zapatilla de mi madre. A mi abuela la llevábamos loca. Compartimos habitación 24 años, y eso une. Une mucho. Me lo sabía de memoria y se me sabía de memoria, y eso hace que todo sea mucho más fácil.

De más pequeños el siempre fue el favorito de mis padres, supongo que por ser la novedad, por aquellos mofletes y ese pelo revuelto que daban ganas de querer comértelo como decía mi abuela. Su carácter peleón y competitivo le iba más a mi padre, y de pequeño se portaba mejor que yo (en la adolescencia las cosas cambiarían dejando a la altura del betún al mismísimo Barrabás)..Mi padre tardó muy poco en meternos en el equipo de fútbol del colegio. Sus sueños frustados de ser un gran futbolista pedían a gritos un relevo, y tenía dos candidatos perfectos a los que guiar para que un día levantasen la copa del mundo con la selección española. La forma de jugar de cada uno describía a la perfección la personalidad de los dos, totalmente opuestas.


Yo era un jugador elegante, controlaba la técnica, entendía el juego y lo veía como eso, como un juego. Mi padre después de cada partido, y aunque hubiese jugado el mejor partido de mi vida, siempre me decía: "tienes que luchar más, involucrarte más. Perseguir más el balón. Como tu hermano". Yo quería divertirme, no ser el Paquete Higuera. En cuanto dejé de jugar, me quedé fuera de juego para mi padre.




Mi hermano, sin embargo, no tenía esa técnica pero era un luchador nato. Y disputaba cada pelota como si se le fuese la vida en ello. Y corría y corría y corría, y hasta que no metía un gol no paraba. Y si lo dejaban en el banquillo, se pegaba medio partido tirando de la manga del entrenador para que lo sacaran. "Sácame que ganamos, que quiero jugar. Que me saques..." Al final terminaba en el campo jugando, luchando. Y en la banda a mi padre se le caían las lágrimas de la emoción. Tenía un campeón con una ambición tremenda, con el que poder hacer de entrenador. Mi hermano fue haciendo progresos. Mi padre se lo llevaba cada sábado a que le pegara a la bola con las dos piernas. Y ya de más crecidito las selecciones autonómicas comenzaron a echarle el ojo. La Real Sociedad quería contar con él en sus filas, al final la cosa no cuajó. El fútbol unió mucho a mi padre y a mi hermano, y también los separó.

Era muy suyo para sus cosas, lo suyo era suyo y no se podía tocar. A mi hermana le dio la infancia con su sentido del patrimonio. Mi hermana lo desbancó del trono de la casa y lo pagó. Pero eso es otra historia. Con el tiempo terminó cambiando y si necesitabas un brazo era capaz de quitárselo y dártelo a tí.

Pasábamos horas y horas tirados en la alfombra jugando a los playmobils, y terminábamos cada uno en un lado de la habitación, yo leyendo el Zipi y Zape, y él jugando con los coches. Pero jugábamos siempre juntos, a cosas diferentes, pero juntos. Yo era más de comics y muñecos, el era más de coches. Tenía un millón de coches. Y los movía de un lado a otro simulando el ruido del motor con la boca. A veces le daba por dibujar, y hacía dibujos raros. Si había que pintar un coche, el no hacía el coche de perfil como todo hijo del vecino "Es que lo tienes que ver desde atrás"..Y había dibujado un 600 visto desde el maletero, o de frente...Me encantaba verle dibujar. Y sacaba la lengua como si estuviese trazando un plan magistral, y al fin y al cabo eran solo líneas. Aquella cara se le quedó para siempre, y con el tiempo, cuando hace algo que precisa atención, mi hermano saca su cara de dibujar y yo vuelvo a tener diez años.

Compartíamos juegos, habitación, heredaba mi ropa y la pandilla de amigos era la misma para los dos. Bajábamos juntos a jugar a la calle con los demás niños, y había chicos que también bajaban a sus hermanos pequeños, así que yo bajé al mio nada más mudarnos a la nueva casa. Y al cabo de una semana nos conocían en todo el barrió como los "Zipi y Zape" de la calle Cereros. Recuerdo que a los tres días de vivir allí, una tarde bajó el vecino del primero, famoso por su conocida mala leche, y se acercó a nosotros y nos susurró: "No sabéis las ganas que tengo de que os vayáis a la mili", esa frase se hizo famosa en toda la calle.

Con la llegada de las videoconsolas a nuestras vidas, le dimos una tregua a mi madre y a su zapatilla. Podíamos pasar horas delante de la pantalla jugando a la SEGA. Tardes interminables llenando la habitación de amigos para jugar al Sonic y al Alex Kidd. Aquel fue el mejor regalo de comunión del mundo.

A pesar de tener el carácter totalmente opuesto, no soy capaz de recordar ninguna bronca gorda en casa con mi hermano. Nos hemos peleado el uno con el otro muchísimas veces, pero jamás nos dimos con el puño cerrado en la cara. Estaba prohibido. Teníamos un código. Un código que nadie veía. Solo lo conocíamos el y yo. Y nunca hemos hablado de él, pero ahí está. Quizás estoy llamando "Código" al respeto. Esas peleas entre hermanos, nos hacían ganar las peleas de la calle. "Saben pelear¡¡¡" decían los niños. Cuando te veías en un apuro en la calle, tenía ventaja el que tenía hermanos porque se había peleado antes, y eso era fundamental. Podía venir un tipo enorme a quitarnos el dinero, pero si no tenía hermanos con los que practicar, se volvía a su agujero sin la pasta y con un ojo hinchado. Esto funcionaba así.

Para su comunión, le regalaron un vídeo. Al fin podíamos grabar cosas de la tele. Nos pasábamos el día grabando cosas, y viéndolas cien veces. "Médico de familia", "Farmacia de guardia", "Campeones", "Solo en casa", "Los Goonies"...Yo creo que llegamos a almacenar cerca de cien cintas VHS  de 3 horas cada una. Cuando se marchaban mis padres a dormir, nos levantábamos sigilosamente y nos daban las tantas viendo estas cintas. Cuando la cosa se ponía fea entre los dos siempre decía "Ya no grabas ni ves cintas en el vídeo, que es mio"...Yo contestaba "Entonces tu olvídate de jugar con la SEGA, que también es mía"...y se arreglaba la situación. Mi hermano me enseñó a negociar, a negociar mucho¡¡¡

Lo de mi hermano con la Navidad no tiene nombre. Cada año se encargaba de decorar toda la casa con adornos y luces. Ponía luces desde la entrada hasta el final del pasillo, y era un pasillo larguísimo. Cuando venían los amigos a casa se quedaban alucinados con las luces.

- Esto parece un puticlub.
- Ten un poco de respeto que es Navidad¡¡¡¡

Y se zanjaba el asunto.

A pesar de haber sido tantos años uña y carne, cuando me marché de casa, pasaron cosas. Cosas de familia. Que nunca debieron ocurrir. Que no quiero recordar. Y te casas y falta tu hermano. Y se casa tu hermano, y faltas tú. Y la pelota se va haciendo más y más grande hasta que notas que tienes una ausencia. Que falta algo. Y falta esa persona que lleva desde el 84 contigo. Que te pueden preguntar mil veces que quien es tu mejor amigo, y no te sale a la primera ningún nombre, porque un amigo es alguien que está siempre ahí, y la persona que ha estado ahí, más que cualquier amigo ha sido él, tu hermano. Y caminas hacia adelante, y ves que el futuro se acerca demasiado rápido, y el pasado se aleja más y más...Y llega un momento en el que debes sentir algo de lo de antes. Recordar de donde has venido, vivir lo vivido tratando de abrazar una nostalgia necesaria. Y la única persona capaz de entender todo esto es tu hermano, porque es la única persona del mundo, que viene del mismo lugar del que vienes tú.

Esta nochebuena, volvemos a cenar juntos. Después de cinco años.

lunes 12 de diciembre de 2011

MERCADILLO NAVIDEÑO.

El proyecto de Maku continúa avanzando y creciendo. La cosa empezó como un juego, y hoy es algo sólido. Algo que era una idéa muy pequeña, muy lejana, y que poco a poco está tomando forma. Dos tiendas de Zaragoza exponen ya nuestras "Dulces sonrisas", y a comienzos de este 2012 ampliaremos la cartera. Estamos realizando envíos a cualquier punto de la Península, y la habitación roja y blanca donde guardo mis discos se ha convertido en el taller de Maku.
Me encanta verla ahí sentada elaborando cositas, soñando proyectos, y verla tan activa con sus dulces creaciones. La veo feliz y eso es algo que me llena. Yo no tengo sus manos y trato de apoyarla de otra forma. Trato de liberarla de las tareas del hogar, no de todas porque la cocina sigue sin ser lo mío, pero si, pasó más tiempo junto a la escoba. Desde el principio entendimos que esto se trata de un equipo de remo, y los dos debemos ir remando hacia el mismo sitio.

El domingo 18 de diciembre, Maku y yo montamos un puesto en el Mercadillo Navideño que se organiza en el pabellón deportivo de Montañana, aquí en Zaragoza. De 16 a 21 h, estaremos allí mostrando estas preciosas creaciones. Estais todos /as invitados /as, os recibiremos con la mejor de nuestras sonrisas, y estaría muy bien conocer en persona a gente que pasea por aqui a diario. Tenemos un Stand que va a marcar época¡¡¡¡


jueves 8 de diciembre de 2011

DESPERTAR EN NUEVA YORK.

Hoy me he despertado de una forma extraña. He tenido uno de esos sueños que parecen tan reales, que más que dormir parece que has estado media noche en otro lado.

Estaba convencido de que estaba en Nueva York cuando me he despertado. Pero cuando he abierto los ojos he visto que Maku permanecía en la misma posición de siempre, en la misma cama de siempre, y al otro lado de la ventana estaba el mismo paisaje de siempre. Un tranvía se pierde calle abajo, y el viento sigue de huelga. Los rayos del sol acarician timidamente el barrio. El reloj me grita que son las 08:30. Maku seguirá durmiendo por lo menos una hora más. Decido bajar a desayunar al bar. A darme una vuelta.

Le pregunto al camarero por el periódico. "Todavía no lo hemos recibido". Leo en Twitter que hoy es el aniversario de la muerte de Lennon mientras disuelvo el azucar en un caliente café con leche. Y si, hoy sería un día magnífico para despertarse en Nueva York.



Habríamos despertado en la habitación de una casa alquilada en Brooklyn. Desayunado en uno de esos locales donde todo parece de otra época. Y nos habríamos forrado de ropa para cruzar el puente de Brooklyn, mientras inmortalizamos el momento con nuestra Nikkon. En las calles habría restos de nieve. Atravesaríamos Manhattan hasta llegar a la quinta avenida y respirar el ambiente navideño de la Gran Manzana. Las mejillas de Maku se sonrojarÍan por el frío, y a mi se me caería la baba viéndole con sus superorejeras blancas. Antes de bajar al metro, compraríamos en Starbucks un par de cafés calientes, y volaríamos por la entrañas de la línea que llega hasta el Bronx. Nos bajaríamos en Central Park. Daríamos de comer a las ardillas, y visitaríamos la placa conmemorativa de Lennon, frente al edificio Dakota. Allí, junto a aquella placa que reza Imagine, músicos callejeros le dedicarían canciones al mayor talento musical que ha dado el mundo entre lágrimas, flores y velas....

De repente alguien toca mi hombro. Mi nube se esfuma rápidamente, y la Gran Manzana vuelve a América. El camarero me ofrece la prensa:

- Toma, el periódico.
- Es igual. Prefiero el New York Times.
- ¿Perdón?

Finalmente el día que tenía que haber estado en Nueva Yok, he terminado pasando el día en casa. He aprovechado para escribir, que hacía días que no me plantaba cara a cara con el portátil. He visto una película que tenía grabada del Plus y que pensaba que no me iba a gustar, y me ha encantado: "The company man". Cuando ha terminado la película hemos decidido ir al centro comercial, dando por supuesto que hoy estaba todo abierto, y al llegar hemos comprobado que no. Y he entendido que definitivamente, hoy debería haber despertado en New York. En diez minutos me he encontrado de nuevo en pijama sentado en el sofá, y la entrada de mi blog ha terminado por alcanzar el tiempo real de mi día. Son las 20:18 h. ¿Dónde deberíais estar vosotros/ as hoy?

jueves 17 de noviembre de 2011

AMOR CADUCADO.

Ultimamente el amor caducado flota a mi alrededor con más asiduidad de lo normal. Puedo citar sin estrujarme demasiado el coco, una docena de parejas cercanas a mi entorno que han decidido dejar de ser uno y volver a ser dos. Parejas que parecía que nunca iban a romperse. Parejas en las que pensabas que uno no era nada sin el otro. Imaginártelos por separado era una situación realmente utópica. Pero el desamor les ha vencido, y aquellas bonitas historias han terminado en el water con cupido tirando de la cadena.

Sergio y Sheyla, tras una década juntos, han decidido que no tienen nada en común, que aquellas virtudes que les hacían especiales al principio, han terminado convirtiéndose en defectos imperdonables. Sergio era un tipo divertido cuando empezaban juntos, siguió siéndolo cuando la relación comenzaba a madurar, y ahora, como por arte de magia, es un soso que cuenta siempre los mismos chistes. Por el otro lado, Sheyla era una chica especial. Diferente. Poseía mil manías que hacían que Sergio pasase horas observándola. Estaba interesada en la política, y defendía sus ideas hasta el final. Ese liderazgo enamoró a Sergio. Pero una buena mañana Sheyla no era especial, se había convertido en una lunática, que defendía a capa y espada causas perdidas. Ahora, Laura cae rendida ante el sentido del humor de Sergio, y Felipe observa embobado las graciosas manías de Sheyla.

Mariano y Julia. Más de treinta años de relación. El matrimonio perfecto. Se casaron cuando Julia se quedó embarazada de sus gemelos. Tres décadas de familia perfecta. De un amor incondicional por sus hijos. De vivir para ellos, de trabajar para ellos. De sudar cada uno en sus respectivos trabajos para que ellos puedan hacerse hombres de provecho en la universidad. Viajes familiares, veranos de fotografías sonrientes, y cuando los gemelos abandonan el hogar y vuelan cada uno a sus respectivas vidas, Mariano y Julia se sientan a cenar, y comprueban que no tienen nada de que hablar. Que las palabras no fluyen. Se sientan frente a la tele, y Mariano quiere fútbol, y Julia quiere cine. Y los silencios se hacen más y más largos. Y la personalidad de Mariano desquicia a Julia. Y la dominancia de Julia termina por hacer incómoda la vida de Mariano en esa casa. Y una noche de otoño, sentados frente a una televisión apagada, abrazados por el interminable silencio, descubren que llevan 30 años juntos y que apenas se conocen, y que la única cosa que tenían en común y los mantenía unidos, son dos gemelos que han cambiado de nido.

En que momento descubres que esa persona que un día te hizo especial, en realidad es simplemente alguien a quien solo le tienes cariño? Donde empieza y donde termina esa delgada línea que indica que ya no tienes nada que hacer en esa relación. Que no es una crisis pasajera, que es que ya no hay más que dar, y poco que recibir. Que esa crisis es un fin. Y que tienes dos opciones, alargarlo y terminar siendo un infeliz, como Mariano y Julia, sentados frente a una televisión apagada sin hablar, o abrazarte a la que ha sido tu pareja, y desearle suerte en la búsqueda de esa nueva oportunidad amorosa....

Ante una historia de amor que se escurre calle abajo, ¿que harías?, cerrar los ojos y dejarte confundir por el cariño (Mariano y Julia), o despedirse dignamente de esa relación que agoniza, y darle una nueva oportunidad a alguien que quizás este fuera de vosotros dos (Sergio Y Sheyla)..¿Qué hariais?...